Ejercicio 1 — Texto A: Platón, Fedón
Conocimiento y realidad2,5 puntosPregunta A.1 — TEXTO A
«— Y si, tras haber adquirido los conocimientos, no los olvidáramos cada vez, siempre naceríamos con ese saber y siempre lo conservaríamos a lo largo de la vida. Pues, en efecto, el saber estriba en adquirir el conocimiento de algo y en conservarlo sin perderlo. Y por el contrario, Simmias, ¿no llamamos olvido a la pérdida de un conocimiento?
— Sin duda alguna, Sócrates –respondió–.
— Pero si, como creo, tras haberlo adquirido antes de nacer, lo perdimos en el momento de nacer, y después, gracias a usar para ello nuestros sentidos, recuperamos los conocimientos que tuvimos antaño, ¿no será lo que llamamos aprender el recuperar un conocimiento que era nuestro? ¿Y si a este proceso lo denominamos recordar, no le daríamos el nombre exacto?
— Completamente» (PLATÓN, Fedón).
En este texto, Platón trata sobre el problema del conocimiento.
- A.1. Exponga las ideas fundamentales del texto propuesto y la relación que existe entre ellas.
[2,5 puntos: ideas fundamentales hasta 1 punto, relación entre ellas hasta 1 punto, vocabulario preciso hasta 0,5 puntos]
Ejercicio 1 — Texto B: Nietzsche, La gaya ciencia
Ética2,5 puntosPregunta B.1 — TEXTO B
«Incluso nosotros, que somos descifradores de enigmas por nacimiento, que, por así decirlo, esperamos sobre las montañas, situados entre hoy y mañana, puestos en tensión dentro de la contradicción entre hoy y mañana, nosotros primerizos y nacidos prematuramente al siglo que se avecina, los que ya ahora deberíamos haber percibido propiamente las sombras que pronto habrán de envolver a Europa: ¿de qué depende que nosotros veamos aproximarse este oscurecimiento, sin que ni siquiera participemos realmente en él y, por encima de todo, sin cuidado ni temor para nosotros? Estamos tal vez todavía demasiado bajo la impresión de las primeras consecuencias de este acontecimiento; y estas primeras consecuencias, sus consecuencias para nosotros, a la inversa de lo que tal vez pudiera esperarse, no son en absoluto tristes ni oscurecedoras, sino más bien como una nueva y difícilmente descriptible especie de luz, felicidad, alivio, regocijo, reanimación, aurora… De hecho, nosotros filósofos y “espíritus libres”, ante la noticia de que el “viejo Dios ha muerto”, nos sentimos como iluminados por una nueva aurora» (FRIEDRICH NIETZSCHE, La gaya ciencia).
En este texto Nietzsche reflexiona sobre el problema de la moral.