Ejercicio 1
Comprensión lectora4,5 puntosBLOQUE 1. COMPRENSIÓN Y COMENTARIO DEL TEXTO (4,5 puntos)
Escoja uno de los dos textos (A o B) y responda las tres preguntas siguientes (A.1, A.2 y A.3). Esta opción corresponde al TEXTO A.
TEXTO A
Nada subraya tanto el fin de una historia como el turismo. Cuando los turistas llegan a un lugar histórico, están confirmando con su presencia que allí no queda nada vivo o que pueda incomodar seriamente a un alma contemporánea. El checkpoint Charlie, en el cruce de la Friedrichstrasse y la Zimmerstrasse, es una de las atracciones más visitadas y fotografiadas de Berlín. Se mantiene la garita norteamericana y se han recreado las banderas y los carteles fronterizos, aunque basta visitar la exposición aledaña, con fotos de los momentos en que estuvo a punto de estallar la tercera guerra mundial, con tanques norteamericanos y soviéticos encañonándose entre sí, para comprobar que la recreación ha omitido todo lo siniestro, desagradable y hostil de la frontera. El visitante de hoy no verá focos, ni alambradas espinosas, ni perros de presa, ni por supuesto carros de combate o francotiradores. Todo es amable y colorido, como corresponde a un lugar turístico lleno de paseantes que comen helados y llevan bolsas de grandes almacenes. Los actores que hacen de soldados sonríen y bromean mientras se retratan con familias en sandalias y pantalón corto. En la tienda de recuerdos venden camisetas con el célebre cartel (en inglés, alemán, francés y ruso) que anunciaba a los berlineses que abandonaban el sector estadounidense. La frontera que durante décadas representó la opresión totalitaria es hoy un mausoleo lúdico de sí misma, como lo son los campos de exterminio nazis y casi cualquiera de los llamados lugares de memoria.
Con su despreocupación, el turista cumple una función simbólica importantísima. Su pase, sus fotos, sus recuerdos horteras y sus bromas subrayan lo inverosímil e increíble del pasado que se pisa. Parece mentira que esto sucediera aquí, ¿verdad?, es una frase recurrente. Y, al pronunciarla, se exhala un suspiro de alivio y se reafirma un compromiso con la contemporaneidad: qué alegría siente el turista por vivir en una época civilizada, libre de la barbarie de los padres y los abuelos. Menos mal que las fronteras son cosas del pasado, de dictaduras paranoicas y policiales. (Sergio del Molino, Lugares fuera de sitio, 2018)