Exercici 2
Reflexió lingüística6 puntsBLOQUE II. Conocimiento de la lengua y Educación literaria (6 puntos) Elija cinco (5) de las diez (10) preguntas que aparecen a continuación y conteste a las cuestiones que se plantean:
[Responda solo a cinco de las diez preguntas; si responde a más, aquí solo cuentan las cinco primeras en el orden del examen.]
[Texto del bloque I, reproducido aquí para responder a las preguntas de este bloque.]
La tristeza de los jóvenes
Najat El Hachmi
La adolescencia siempre fue una etapa de crisis existencial, pero no sé si alguna vez llegó al extremo de provocar los actuales niveles de sufrimiento. Hasta el punto de que el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes en Occidente. Lo cual, como cultura y como civilización, tendría que convertirse en el centro de todos los debates filosóficos.
[5] Como madre que lo fue por primera vez al filo del milenio no puedo evitar sentirme interpelada. Tal vez sería un buen momento para revisar nuestros modelos de crianza y de educación. Recordemos, por ejemplo, que hubo una época en la que hacía furor el concepto nativos digitales. ¡Con qué eufórico entusiasmo nos lo vendieron! La principal consecuencia de aquella moda es que los adultos dejamos solos a los niños con las pantallas, convirtiéndose estas en transmisoras de valores, no en vano pasaban más tiempo con ellas que con [10] nosotros. Esta visión ingenua y confiada de la tecnología convivió con dos modelos de crianza opuestos, difundidos de forma masiva: el Estivill y el González. Uno de estricto y cruel conductismo al servicio de la productividad y otro de falta absoluta de límites, en el que el niño y sus necesidades eran el centro de todo. Diría que se impuso el segundo y eso explicaría muchas cosas. ¿Cómo enfrentarte a la vida y al mundo cuando desde pequeño te lo han dado absolutamente todo y te han ahorrado hasta la más mínima frustración? Entiendo que el [15] ejercicio del deber parental es un muy difícil equilibrio entre evitar que los hijos se hagan daño y dejar que desarrollen sus propias estrategias para solucionar los problemas que se les van presentando. Hacerlo, encarar dificultades y superarlas, dota de una robusta confianza en uno mismo infinitamente más útil que la sobreprotección.
Al fin y al cabo, a pesar de la incertidumbre, estos jóvenes viven en realidad mucho mejor que las [20] generaciones que les preceden y sus condiciones económicas son incomparables con las que imperan en otros países. ¿Por qué están tan tristes los jóvenes occidentales mientras que el empuje vital de los jóvenes africanos es tan grande que les lleva a cruzar medio continente y arriesgar sus vidas en el mar? Tal vez porque estos últimos tienen la esperanza de llegar a un mundo mejor, mientras que los primeros ya nacieron en el mejor de los mundos y en él parece que no son felices.
El País, 31-12-2021
[Textos de Educación literaria del examen, reproducidos aquí para responder a las preguntas 7 a 10.]
Educación literaria
Texto 1
CASIDA DE LA MUJER TENDIDA
Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.
[5] Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle,
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.
La sangre sonará por las alcobas
[10] y vendrá con espadas fulgurantes,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.
Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno.
[5] Bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.
Texto 2
Hablaba con rabia, con voz excitada, como si yo la estuviera contradiciendo. Había pasado de un tono a otro sin transición. Tuve miedo de que nos oyeran los de la habitación porque se había ido desplazando hacia el hueco de la puerta y estábamos seguramente a la vista de las personas de dentro. Incluso parecía que ella se gozase en alzar la voz como si con sus últimas frases quisiera desafiar a alguna de aquellas personas, o tal vez a todas ellas. Se me ocurrió decirle que seguramente sacaban las cosas un poco de quicio bajo el peso de su desgracia, pero en seguida sentí que me había equivocado tratando de consolarla por ese camino. Lo vi en sus ojos casi furiosos.
—Aquí tendría que estar usted hace diez días de la mañana a la noche, aquí en esta casa, a ver si se ahogaba o no se ahogaba, como yo me ahogo. Oyendo cómo le dicen a uno de la mañana a la noche pobrecilla, pobre, pobrecilla. Día y noche, sin tregua, día y noche. Y venga de suspiros y de compasión y más compasión, para que no se pueda uno escapar. Y compasión también para el muerto, compasión a toneladas para todos, todos enterrados, el muerto y los vivos y todos. "Usted, ¿qué cree?, ¿que un muerto necesita tanta compasión?" ¿que necesita de los vivos para algo? Por lo menos a él, que le dejen en paz, ¿no le parece?
Estaba completamente junto a mí. Me llegaba por el hombro. Miré su rostro enrojecido que buscaba el mío y no supe al momento qué contestar. Estaba azarado pensando que los de dentro se estarían enterando de nuestra conversación. Parpadeó y dijo separándose, con voz más baja, insegura:
—Perdóneme. No sé por qué le he dicho estas cosas. Ni siquiera le conozco. No sé lo que me ha pasado. Yo...
Y se echó a llorar con violentos sollozos.
Miraron hacia nosotros de todas partes. Dijeron "pobrecita", con un clamor apagado, y una amiga vino y se puso a acariciarle la cabeza, le obligó a reclinarla en su hombro.
—Vamos, Elvira. Tienes que ser fuerte.
- Responda únicamente a cinco de las diez preguntas.