Exercici 1
Comprensió lectora4 puntsBLOQUE I. Comunicación escrita (4 puntos)
El lobo venía y no era una metáfora
Lucía Méndez
Al lado de la casa donde nací, la última del pueblo antes del monte escarpado, se escuchaba aullar a los lobos en las noches al raso. No es una forma de hablar, ni un recurso literario. Me crié en tierra de lobos.
El lobo de la niñez no era el lobo imaginario de Los tres cerditos, ni el lobo travieso que corre detrás de mis nietos para que ellos corran más para escapar de él. El lobo de entonces era el peligro escondido y silencioso en los [5] montes del pueblo, de donde salía casi siempre de noche y a traición. Allí no se decía: ¡que viene el lobo! Se gritaba: ¡Ha venido el lobo, esto es una carnicería!, y el dueño del rebaño atacado enseñaba el rastro de la sangre de los corderos y las ovejas.
Venía el lobo y todo eran gritos de terror y repique de campanas que tañían a miedo. El lobo era el enemigo del pueblo y la boca del lobo era la noche cerrada -no había farolas- que caía sobre nosotros a las cinco de la tarde. [10] Sentados a la lumbre, los abuelos decían aquello de: «Eso p'a los lobos» cuando algo se volvía inservible.
Aún ahora, en las tardes de invierno, la visión del monte de noche tiene el mismo aspecto de la boca del lobo. Hace poco se me hizo tarde andando por el pueblo y una voz amiga con una linterna me gritó: «¿Dónde vas a estas horas?, ¡que te va a comer el lobo!». Y no me lo dijo por decir.
A mis padres les gustó mucho el episodio en el que Félix Rodríguez de la Fuente -ya teníamos tele- convertía al [15] lobo en un mito. Pero sin salir de la pantalla. El lobo, lejos, y a poder ser, muerto.
La idea de la Naturaleza de los habitantes de las ciudades y de las organizaciones ecologistas nunca fue la realidad de la Naturaleza de los que nacimos y crecimos en y de la Naturaleza.
Hay allí en Sanabria un centro de interpretación del lobo. Los turistas pagan dinero por ver los lobos desde lejos. Esperan horas porque los lobos salen cuando ellos quieren. Qué cosas. Yo me moriría de miedo viendo un lobo, [20] aunque estuviera lejos.
El lobo, he leído a los ecologistas, es un animal frágil y vulnerable -¡vulnerable!-, una especie que hay que mimar porque cada vez hay menos ejemplares. No es un depredador peligroso, es el Hermano Lobo de la revista satírica de la Transición. Quién nos lo iba a decir. En mi pueblo no están muy de acuerdo. No pueden estarlo. Me contaron que un conductor atropelló a un lobo y que el animal fue evacuado en helicóptero. Igual es leyenda, pero la [25] realidad es que por allí creen que se protege más al lobo que a las personas.
El Mundo, 22-3-2025